En las últimas décadas el concepto de sostenibilidad ha ido ganando relevancia, debido principalmente a la constatación de que el actual modelo productivo resulta insostenible a nivel económico, social y medioambiental. La interdependencia entre estas tres dimensiones asienta las bases para la consecución de nuevos sistemas económicos basados en un desarrollo humano compatible con la preservación del entorno natural. Dentro del desarrollo local se propugna de manera certera un desarrollo integral, endógeno y sostenible como mecanismo para garantizar que las generaciones futuras posean la misma capacidad que la actual para satisfacer sus necesidades.

En esta línea, se ha impulsado durante la materia, primero la contextualización del desarrollo sostenible y su surgimiento en el ámbito político, y segundo una aplicación real y empírica de la necesidad de introducir la variable de sostenibilidad, por ejemplo, a las políticas locales y al ámbito empresarial. Para ello se ha destacado en gran medida el surgimiento del concepto de desarrollo sostenible y su definición a partir del informe de la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo (CMMAD) Nuestro Futuro Común de 1987, también denominado este como Informe Brundtland, así como la repercusión del mismo en posteriores cumbres enfocadas al medioambiente y a la sostenibilidad. Finalmente, es necesario identificar el hincapié realizado durante las diferentes actividades realizadas en torno a la importancia del marco establecido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) consensuados en 2015 en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible.